
Fueron dos horas durante las cuales América, o sea Estados Unidos, o sea el mundo mediático entero, contuvieron la respiración.
Creo que he puesto demasiado helio en esa primera frase. Bueno, el caso es que la noticia era preciosa, como una revisión de Alice In Wonderland moderna o un pasaje de una nueva versión de El Principito. Aunque yo pensaba que era un OVNI de verdad - a la hora de la noticia ya se me había bajado la cafeína - lo cual hubiera sido inquietante. Pero no, era más sencillo, más poético, más naïf.
Medio mundo estuvo atento: quizás por el drama, quizás por el morbo, quizás por la inocencia. Pero probablemente por el Show.
El drama del aire resultó ser también el drama de la tierra. La alquimia mediática ha sido revelada: "transformémoslo todo en un gran show. No show, no party". Hacía mucho que una noticia tan "News of the world" no volaba tan alto.
Y cuando el pequeño Falcon dijo ante ese tótem que es Larry King: "we did it for the show", todos sentimos que nos habían robado la cartera.


