Mostrando las entradas con la etiqueta Jessica Fletcher. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Jessica Fletcher. Mostrar todas las entradas

04 febrero 2010

Cinco, she wrote


Me imagino que en Cabot Cove, el pueblo con mayor índice de criminalidad de la costa Este, los días en los que se iba Jessica Fletcher la gente dejaría las puertas abiertas y brindarían con champaña de la buena. Esa tranquilidad es la que normalmente se vive aquí en Segovia. Tanto a nivel local como universitario. Casi nunca pasa nada.

Soy tranquilo, "panchu" y precisamente el otro día recordé contando anécdotas de campamentos que la primera vez y última que llegué a perder los papeles fue precisamente en uno y por culpa del tabaco, por eso entiendo a Mercedes Milá. En definitiva, que me cuesta alterarme.

Hoy me despertaron comunicándome que me iba de Erasmus. Me fastidia mucho que me cuenten noticias porque me gusta controlar la información y más cuando me incumbe. Por eso entraba diariamente a la web de los destinos de la universidad y un día que fallo, ¡zasca!. La noticia en sí, es buena, muy buena, un sueño de muchos años hecho realidad. Claro que el destino no es el que a mí me hubiera gustado.

No será Aarhus, de la cual me conocía miles cosas, sino Groningen. Me siento como los que se quedaban segundos en los Tours de Francia que dictaba Induráin en los 90, contento pero levemente frustrado. Me tendré que hacer a la idea e investigar cosas de Groningen. Al fin y al cabo buscaba la experiencia Erasmus, como en su día busqué la experiencia Ibiza, y luego ya es lo que yo haga con/en ella lo que importará.

Cuando estaba ya relajado preparando un examen para mañana, una carambola me hace vestirme para ir a revisar una nota que tenía suspensa. Nunca había ido a una revisión de exámenes aquí. En Oviedo sí, era mi pan de cada cuatrimestre. Pero aquí es otra historia.
Y fui y vini, revisi, vinci.

Hoy Jessica Fletcher estaba en Cabot Cove.
Hoy no hubo tranquilidad pero tampoco lamento segoviano, pese al leve aullido matinal.

03 febrero 2007

Fago

1. Tiene todos los ingredientes para ser un buen capítulo de Se ha escrito un crimen, ¿verdad?. La realidad, a veces, supera a ficción.

2. He seguido los pormenores de este nuevo episodio de la españanegra a través de las crónicas para elmundo.es del escritor Carles Porta, el cual convivió con el ahora asesino cuatro días en su casa rural del pueblo de Fago. Sus comentarios tenían mucho de episodio de Jessica Fletcher...

* Conviví con él cuatro días. Desayuné y cené con Santiago Mainar y estuvimos charlando muchas, muchas horas. "No creo que haya sido nadie del pueblo", me dijo, y añadió: "Aunque vete a saber, la mente humana es muy complicada. En Fago se puede hacer un estudio sociológico de la perversión de la conducta humana".

Ya tenemos el escenario tipo... un pueblo raro, oscuro, siniestro...

* Cuando Santiago cogió el teléfono le pregunté cómo estaba el ambiente en el pueblo y, sin titubear, me dijo: "Estamos encantados, felices de la vida". Lo hacía con una franqueza que, en más de una ocasión, él mismo tildó de irresponsable. "Digo lo que pienso, y por eso me van a partir la cara", le escuché decir más de una vez. "Sólo le parten la cara al que la da".

Ya tenemos el sospechoso tipo... el que parece evidente que es él, pero sabes que no es él.

* Debía ser la 1.00, me estaba tomando una copa de pacharán casero hecho por él mismo y va y me suelta.
- Me han dicho que la noche antes de que le mataran, éste -refiriéndose a Grima, porque jamás pronunciaba su nombre- salió de casa a las 5.00 horas para ir a los depósitos de agua.
- ¿Y qué quieres decir?, le pregunté.
- Pues que igual se metió en mi nave, cogió alguna cosa, vete a saber, un jersey o ropa, y ahora igual encuentran algún pelo mío en su coche, eso que dicen del ADN.
- ¡Joder, Santiago! -no me pude aguantar-, ¿lo has matado tú?
- ¿Yo?, me dijo mirándome fijamente, ¿Pa qué? A mí ya no me podía hacer más daño.
Y me creí su respuesta.

4. Claro que llegados a este punto nuestra querida amiga Jessica Fletcher habría levantado la ceja, puesto el labio como si hubiera tragado un pastel de nuez algo seco y se abría quitado las gafas para decir...

"lo siento de veras querido, pero no le creo"