Lo recuerdo perfectamente: era la primera mañana en la que tenía que ir a clase de holandés en Utrecht. Mi residencia estaba algo a las afueras y había que pillar un bus. Y llovía.
Cuando sonó el despertador, por primera vez desde que había decidido tiempo atrás decir Sí a toda la experiencia holandesa, me entraron dudas. ¿Qué hacía un 2 de Agosto madrugando para ir a clases de holandés?, ¿qué hacía un tío de 31 años en una residencia de estudiantes holandeses preparándose para un Erasmus?, ¿merecería la pena?.
Me dió algo de miedo. Quizás fue por madrugar, que llovía y estaba frío y pensé que sería así siempre. Quizás porque no conocía nada de aquello y no tuve buena sensación cuando llegué a la planta de mi residencia y todavía estaba adornada con cosas de la reciente final del mundial.
El caso es que hace justo un mes también que he vuelto. Que he acabado mi etapa universitaria y mucho me temo que mi vida holandesa. Después de 11 meses viviendo allí al menos tengo el consuelo de haberle pillado el gusto a andar en bici por aquí.
Echo de menos aquel canguelo matinal. Aquella incertidumbre antes de irme de "a ver qué pasa". La experiencia no me ha cambiado casi en nada: conocer de cerca realidades de otros países, practicar mil idiomas, una mirada crítica a todo lo mío, algunos clichés tirados abajo... pero no gran cosa. Supongo que era porque tenía claro que mi sitio este año estaba fuera.
Dentro, mientras tanto, han cambiado bastantes cosas. Y a esta edad uno ve los cambios con escepticismo. Esa estúpida idea de que todo seguirá igual, como una habitación cerrada esperando a que vuelvas para abrirla. El mundo y las vidas de los otros también siguen dando vueltas, aunque la distancia no permita verlas en primera persona.
Y es cuando siento ese cierto mareo que da no saber cuando dejaré de dar vueltas y por fin, asentarme.
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02 agosto 2011
Un año
14 agosto 2010
Agua
Es evidente que la historia de los Países Bajos no sería la misma sin el elemento líquido. Omnipresente.
En los canales de sus ciudades; ayer tuve la suerte de recorrer como parte de la actividad de la Summer School los de Utrecht. Lo presentan como actividad nocturna pero empieza a las 19h, aunque acabó a las 23h (alguien con más destreza lo haría antes, claro). Y es sencillamente precioso observar la ciudad que llevas días viendo como peatón desde una nueva perspectiva. Y sobre todo descubrir que esos locales a ras de canal ocultan pequeños restaurantes, estudios de artistas, y casas habitadas por gente con gusto (y dinero). Lástima de agujetas y mojadura absoluta, cámara de fotos incluida (menuda racha).
En los chaparrones diarios; raro es el día en el que la predicción no da lluvia. Pero no es la lluvia a la que estoy acostumbrado. A lo largo del día aparecerá al menos una vez y parará. Puede continuar o no. Pero lloverá. Eso está claro. Hoy nos levantamos a las 7 para ir a La Haya. Hacía sol. A la 13h llovió con fuerza. A las 15h salió el sol y se quedó el resto del día. Suerte que coincidió con nuestra visita a la playa de Scheveningen, una suerte de Benidorm holandés pero donde los rascacielos, hoteles y chiringuitos se mezclan con las dunas naturales del mar del Norte. La playa es enorme, de arena parecida a la cantábrica y de temperatura del agua también parecida. En Holanda hay playa, y bien concurrida.
En su historia como nación; cuando visitamos el Parlamento hoy la guía nos contó el por qué de los colores y formas de la Tweedekamer (el congreso de diputados de aquí). Entre ellos, los de las sillas con forma de hoja de tulipán que eran azules en su tapicería representando la relación íntima del mar y el país. Pero incluso los tapices del Binnerhof, antigua sede de la cámara de representantes y lugar simbólico en el que la Reina abre el año político, que representan las provincias de Países Bajos, incluyendo los territorios de ultramar estan bordados con motivos que imitan las olas del mar.
Por lo demás llegamos al ecuador del curso y me va a dar mucha lástima tener que irme, me encanta la gente del curso, me encanta Utrecht y me encanta el James Boswell Institute. Y, cuidado, me está empezando a encantar el holandés. Quizás por que me llaman /'i:fan/.
En los canales de sus ciudades; ayer tuve la suerte de recorrer como parte de la actividad de la Summer School los de Utrecht. Lo presentan como actividad nocturna pero empieza a las 19h, aunque acabó a las 23h (alguien con más destreza lo haría antes, claro). Y es sencillamente precioso observar la ciudad que llevas días viendo como peatón desde una nueva perspectiva. Y sobre todo descubrir que esos locales a ras de canal ocultan pequeños restaurantes, estudios de artistas, y casas habitadas por gente con gusto (y dinero). Lástima de agujetas y mojadura absoluta, cámara de fotos incluida (menuda racha).
En los chaparrones diarios; raro es el día en el que la predicción no da lluvia. Pero no es la lluvia a la que estoy acostumbrado. A lo largo del día aparecerá al menos una vez y parará. Puede continuar o no. Pero lloverá. Eso está claro. Hoy nos levantamos a las 7 para ir a La Haya. Hacía sol. A la 13h llovió con fuerza. A las 15h salió el sol y se quedó el resto del día. Suerte que coincidió con nuestra visita a la playa de Scheveningen, una suerte de Benidorm holandés pero donde los rascacielos, hoteles y chiringuitos se mezclan con las dunas naturales del mar del Norte. La playa es enorme, de arena parecida a la cantábrica y de temperatura del agua también parecida. En Holanda hay playa, y bien concurrida.
En su historia como nación; cuando visitamos el Parlamento hoy la guía nos contó el por qué de los colores y formas de la Tweedekamer (el congreso de diputados de aquí). Entre ellos, los de las sillas con forma de hoja de tulipán que eran azules en su tapicería representando la relación íntima del mar y el país. Pero incluso los tapices del Binnerhof, antigua sede de la cámara de representantes y lugar simbólico en el que la Reina abre el año político, que representan las provincias de Países Bajos, incluyendo los territorios de ultramar estan bordados con motivos que imitan las olas del mar.
Por lo demás llegamos al ecuador del curso y me va a dar mucha lástima tener que irme, me encanta la gente del curso, me encanta Utrecht y me encanta el James Boswell Institute. Y, cuidado, me está empezando a encantar el holandés. Quizás por que me llaman /'i:fan/.
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