31 enero 2006

Can't fight the moonlight

Y eso que no he visto la peli.


Me propongo verla, me gustan mucho esos blogs en los que la gente se propone una serie de objetivos o méritos a lograr y a medida que lo consiguen los van tachando.
Además de lo simpático del sitio, un verdadero Bar Coyote emplazado en un lugar maravilloso y espectacular de la costa coruñesa, el motivo de mi ruque diario es el poder que tiene sobre mi la noche y la oscuridad.

No es que sea goticofriendly pero mi biorritmo se activa a partir de las 18h. Hora mágica de pequeño, llegar a casa bocata en ristre y ver Barrio Sésamo. Toda una liturgia de L-V. Soy más de anocheceres que de amaneceres.

Me seducen los anocheceres repentinos como los de estos días despejados, me agobian los amaneceres estivales, señal de que es tarde y de que es hora de volver a casa.

Siempre he estudiado de noche, mis mejores ideas surgen de noche, mi corazón habla de noche, el resto del día es la fría y calculadora mente la que me dirige.
No me gusta la luna llena, busca un protagonismo inmerecido y sus noches son menos noches.

Qué viva la noche.

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