Me encanta este intenso comienzo de año, espero que siga así de entretenido los 361 días que faltan.
Hoy tenido la oportunidad de revivir los tiernos tiempos en los cuales el día de la cabalgata de Reyes era toda una jornada maratoniana de nervios, emociones, inquietud... aderezada con una programación infantil televisiva muy digna.
He prestado mi cuerpo al Príncipe Aliatar para que un grupo de 22 niños de 4 meses a 9 años le contara sus inquietudes de cara al gran día, y que de paso éste les dijera lo bien que se habían portado durante el año, lo buenos que habían sido y les diera un detallín de aperitivo al gran día de mañana.
Al principio Aliatar estaba más nervioso que los propios niños, pero luego se fue soltando. Afortunadamente sólo un niño lloró ante su presencia y al resto más bien les imponía su presencia. Alguno era muy parlanchín y por supuesto el Príncipe Aliatar tenía que aguantar la risa mientras a la madre de turno se le caía la baba.
Piñatas, globos de colores, merendola típica (sí, con nocilla "austentican"!) y padres ilusionados.
El principe Aliatar terminó la jornada agotado pero muy contento...
y con la raya del ojo pintada sin poder quitarse :]] (y tampoco queda tan mal, al Príncipe, quiero decir)
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