03 febrero 2006

Venga, un pitín

Gracias a la espalda de /vonzo


Pues como no soy fumador ni nunca lo he sido - durante algunos años mantuve la ilógica tradición de fumar sólo en mi cumple y nochevieja - la ley antitábaco tampoco es que me afecte mucho. Muy de vez en cuando arroncho un cigarro y lo malgasto - ya no sé tragar el humo - pero de algún modo lo disfruto.

Nonobstant, desde que se aprobó y siempre que salía el tema aportaba mi intuición a que sólo sería el principio. Es decir que la ministra no iba a tardar ni un año en prohibirlo también en los locales de menos de 100m2. Pues esta mañana ya lo ha dicho en el programa de la maravillosa Montse Domínguez.

No me gusta el ambiente a tabaco y el olor de la ropa tampoco.
Pero el olor de un cigarrillo fumado distendidamente me atrae, me sugiere, me encanta - de encantamiento -.

Lo asocio a estar hablando con alguien tranquilamente, cambiando los cromos de nuestras vidas, tomando un café... pero uno y ya. Sin atufar, que se pierde la magia.

Mañana es viernes, pero en estos días no parece que un día sea muy distinto al otro. Tengo el pelo demasiado largo por detras, por la azotea cada vez menos, quiero llorar.

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