1. Supongo que tiene que ser duro ser artista en este país en el cual nos encanta ver a los ídolos caer humillados mordiendo el polvo, que hipócritamente se queja cuando alguien fallece humildemente y no se le da el "merecido homenaje" y que también se queja cuando resulta que se lo dan porque "no es un ministro ni ha hecho cosas tan importantes como para ésto". Va a resultar que todavía tendrá que volver y pedir disculpas por haberse muerto.
Los medios de comunicación son lo que son y no nos vamos a rasgar las vestiduras.
Pero la calle es la que pone las cosas en su sitio. La calle habla y la calle calla. Nos guste o no.
Si la calle nos gusta o no cuando se manifestó contra la guerra, cuando escupía la rabia tras lo de Miguel Angel, cuando vota cada cuatro años...
En Cuatroº en ese programa tan snob de las tardes, llevaron un inglés, una francesa, un estadounidense y una rusa. Los cuatro, por supuesto, alucinaban, flipaban, decían que se había paralizado el país por algo tan simple como la muerte de una cantante, que los españoles eramos asín de rarinos... Sobre la mesa un toro con banderillas.
Yo no soy muy listo pero me hubiera gustado que alguien recordara al inglés qué paso con los suyos y Lady Di; a la francesa que con Edith Piaf por única vez desde la II GM se paró todo el tráfico en Paris, por no hablar del américano (camiseta Nunca Mais puesta, que tiene que demostrar que es yanqui, pero progre) o de la rusa.
Así que hoy hizo un día de sol maravilloso y afortunadamente tenemos cincuenta canales de televisión temáticos. Por lo tanto, las cosas desmedidas, en su justa medida.
2. Las cenas de EGB no son de alto riesgo, jeje. Siempre contamos lo mismo, pero me lo paso teta. Y me alegro por a los que en 8º dijeron que mejor no hacían BUP y ahora les van genial
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