1. Vanessa se ha ido. No se ha despedido, o no ha querido buscarme para despedirse. Ya tenían pensado largarla, pero ella se había pedido una baja porque se puso mala, de nuevo el día después de librar [tercera vez que pasa desde que estoy aquí]. La tensión de los últimos días era insoportable ya que ella estaba en plan psicótico pensando que todos la atacaban y sin poder dormir. Tanto tomar cristal tenía que pasarle factura.
2. El hotel definitivamente es de gente de clase media, esa "middle-class" que en España sería clase media-alta-alta. Aunque son carpinteros, carniceros, soldadores... su renta es mucho mayor. Esta semana lo mejor que tenemos son cinco mujeres de diversas edades que vienen en grupo. Son raras.
Raras en plan que hay dos que tienen ese perfil de "Hola, hemos vivido encerradas en un ático oscuro de Leicester durante 23 años", otra que nos pide que le demos clase de yoga y pilates; la mayor con cara de hacer pasteles de nuez y comerselos ella misma y la más rara, una que le hace fotos a todo. Desde al camarero echando leche al café a una alemana en su colchoneta en la piscina.
3. Ayer me despedí de Paloma. La verdad que nunca olvidaré que esta experiencia tan diferente, enriquecedora y alucinante empezó con una inocente conversación con ella.
4. Mañana se supone que viene una nueva animadora. No libraré pues, pero hice una "13 14" [táctica de despiste] ofreciendome a no librar para así poder ir el 12 y 13 a Segovia. Lo conseguí y tendré dos días libres seguidos para renovar fuerzas.
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