1. Las 7 horas de ida encajonado en un autobus han merecido la pena porque mi pequeñina estaba allí esperandome con la familia por sorpresa, y aunque estaba malina con fiebre y un poco sin gracia todavía le quedaban fuerzas para reirse con las monicacas que le hacíamos.
2. Mi habitación de casa estaba invadida por muñecos de peluche de todo tipo, una sensación extraña.
3. Hubo mucha sidra - Mater Asturias patrocina esta entrada - y encuentros programados e improvisados. Remember Ibiza, revising Segovia. Cosas que quedaron en el tintero, compras culturales, cotilleos frescos y un platín de fabada con compangu.
4. Las 7 horas del viaje de vuelta pendiente de la F1 a través de la radio que se me desprogramaba cada pocos kilómetros han sido t e r r i b l e s. No por la emoción con la que sorprendió la carrera sino porque no estoy hecho para perder 1/3 parte del día metido en un bus. Mañana será otro día.
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