1. Estaba yo anoche buscando algunas fotos de hace algún tiempo para llevarme a Segovia, (de aquellas que se llevaban a revelar a las tiendas sin saber cómo habíamos salido) cuando me encontré con el cofre de las cartas amarillas. Y cometí la estupidez de echarles un vistazo y acabar leyendo algunas. La más reciente era de 2001.
2. Entre el año 97 y el 01 mantuve una correspondencia epistolar ( o sea, que escribía cartas) regular con cuatro personas: Pablo, Marta, Esme y Rober cuando estaba en Pamplona. Con los tres primeros no tengo ningún tipo de contacto. Sé cosas pero por terceros. Rober es uno de mis mejores amigos aquí en Gijón.
3. La verdad que no me puse para nada meláncolico, más bien me hacían gracia las cosas sobre las que hablábamos y cómo imaginábamos que sería la vida... cerré el cofre y lo volví a meter al fondo del cajón.
4. Y esta mañana, como siempre hago que vuelvo a casa, regresé a la Academia donde durante cinco años dí clase. Y allí estaban, bastante creciditos la mayoría de mis exalumnos. Hechos unos paisanos. Uno que le daba yo clase cuando hacía 6º de primaria ya está en 2º bachillerato... ellos en cambio me encontraron como siempre jejeje. Y me echan de menos porque era demasiado benévolo.
Realmente me preocupaba más su desinterés por el mundo y lo que les rodeaba que su mala conjugación de los irregulares ingleses o la biografía de Pardo Bazán. Me indignaba bastante porque no supieran las capitales de Europa o las calles de su propia ciudad... bueno, en eso sí que no he cambiado.
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