Se terminó. He puesto fin al exceso gástrico y alcohólico de estos días. Hoy tengo la sensación de que ya se han acabado las fiestas a pesar de que faltan los Reyes pero necesitaba terminar con el antojo que me ha perseguido durante estos días: un chino (hablo de restaurantes, que los asiáticos a mi nada de nada). El antojo de Mejicano lo dejo guardado para más adelante.
Han sido días de dulces, toneladas de hidratos sin quemar; grasas, poli y monoinsaturadas; alcoholes, mi higado casi no tolera el agua...
Así pues mañana iré a apuntarme a mi nuevo gimnasio. Me despido del Fitness First (un Ferrari) y paso a un gimnasio de barrio (un Corsa), no tendré nostalgia de los lujos y el ahorro será notable.
Un frixuelo - crêpe- con helado, nata montada y siropé de chocolate refleja muy bien lo que no tengo que comer en una buena temporada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario