Eran las 5.30h de la mañana cuando aporreando a la puerta escuchamos a alguien que decia "amigo, amigo". Alguien nos iba despertando para ir a desayunar y montar rápidamente en 4x4. Me tocó asiento de copiloto. Sin duda fue una de las mejores experiencias del viaje.
Conducía Mangui, un chico de 30+ negro y alto, nacido en el mismo Tozeur y probablemente de ascendencia bereber. Tenía los dientes muy amarillos y se le veía muy feliz. Hablaba sólo en francés así que me tocó ejercer gustosamente de traductor a mis compañeros de coche. Nos iba contando cosas de la zona y le podíamos preguntar de todo.
La primer parada fue en Chabeka (aunque los hay que siguen pensando que era Chewaka, como el de Star Wars). Un oasis metido en desierto adentro a apenas 10km de la frontera argelina del que brota de la nada una cascada preciosa.
Continuamos rumbo a Tameghza. Unas riadas destruyeron el pueblo por completo, hecho de adobe. De nuevo metido en un desfiladero encontramos un pequeño oasis de la nada , un riachuelo y una cascada preciosas. En un puestecillo sonaba That's the way it is de Celine Dion.
Mangui, al que Miguel el de Cádiz no paraba de decirle "Eres un artista, pero no un artista de cantar, sino de lo otro", nos metió en el desierto, para subir y bajar dunas enormes, ponernos de lado tocando suelo y subirnos la adrenalina... cada vez más adentro... hasta que a lo lejos vimos lo que parecía la cabeza de un dromedario, y en realidad al acercarnos era uno de los lugares en que se rodó El paciente Inglés, una elevación con forma de dromedario a cuyos pies estaba una gran extensión que antaño fue un lago y que hoy solo tiene una capa gruesa de sal en la superficie. Espectacular.
De nuevo vuelta al 4x4 ahora ya conduciendo sobre arena y dunas auténticas... el coche sufriendo para avanzar... el destino era el decorado de Tatooine, la ciudad ficticia que sale en Star Wars. Nos rebozamos en las dunas, nos tiramos por la arena y por más que mirábamos alrededor no había nada... salvo vendedores claro.
Vuelta al hotel, comida, ligera siesta al sol y ponemos rumbo a Chott El Jerid. El gran lago interior de Túnez atravesado por una carretera estrechísima.
A los pocos kilómetros comienza una tormenta de arena que nos persiguió durante dos días. Los automóviles con las antiniebla, visibilidad prácticamente nula. Curioso, sorprendente y acojonante a la vez.
Tras perdernos, llegamos finalmente al sitio donde se encontraba el "hotel" en un sitio llamado El Faouari. Qué en realidad era un búnker decorado como una casa de convivencias de monjas. Mientras el resto se fue a la cena típica, unos pocos cenamos muy bien en el hotel. La tormenta cesó al anochecher.
Día TRES
Como no había nadie más en aquel "hotel" (lógico porque ¡no había nada alrededor!) algunos estuvieron de juerga toda la noche pero lo peor es quese empeñaban en que los demás lo supiésemos. Cosas de la pre-adolescencia, esa etapa que para algunos no termina nunca.
Algunos se duermen y salimos tarde.. llegamos a Douz para que los que se han apuntado a subirse en dromedario lo hagan. El resto, sin opción, les esperamos en el autobús. Afuera continúa la tormenta. Al volver tienen arena hasta en el páncreas. Proseguimos hacia Matmata, hacemos una parada para un tentempié donde degustó productos típicos: cuerno dulce y sidra Boga en lata.
Llegamos a Matmata, poblado donde se vive a lo troglodita, excavando la vivienda en la montaña. Los guías nos paran ante lo que venden como una auténtica casa troglodita donde vive una entrañable anciana. Mi teoría es que es una vieja actriz tunecina venida a menos que se pone un ojo de cristal para parecer estrábica y se tira en el suelo para moler cebada. La casa es tan torpemente artificial que hasta parece un decorado.
Comemos en Gabes, ya en la costa del país. Rumbo a Mahdia donde dormirmos, visitamos las murallas de esta bonita ciudad y callejeamos un poco para darnos cuenta de la variedad social de las gentes y lo occidentales que pueden llegar a ser.
El hotel es un 3* que no está mal. En la tele hay un culebrón local, donde una mujer vestida de amarillo pierde la falda en un cactus y tiene que huir de un loco armado con una escopeta montada en una mula que le presta un señor-señora con fundas de dientes de camello. Cambiamos de canal y hay un anuncio de compresas en el que salen chicas árabes. Dificil tarea la de etiquetar a este país a medio camino de muchas cosas.
continuará...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario