11 mayo 2009

Eurovisión 2009. Capítulo 4: Estrellas

Hace muchos tiempo, que diría mi adorada rubita del Cabañal, a Eurovisión iba la flor y nata montada musical. Grandes figuras que normalmente sufrían un ninguneo clamoroso y se veían superadas por mindundis que les abofeteaban en forma de points. Así fue que ya nadie que tenía una cierta carrera quería ir a Eurovisión, y así fue que los italianos que siempre llevaban a míticos dejaran de participar.

Este año parece que el hecho de celebrarse en Rusia lo ha hiperbolizado todo. Rusia, un país donde vive gente maravillosa, solo sabe hacer las cosas en tamaño XXXL. Lo mismo da sea una Revolución, una mafia o un traje de Catalina la Grande. Pues este año han organizado Eurovisión, y qué han hecho, pues traerse 2.000 metros cuadrados de pantallas LED, el 30% de todas las que existen en el mundo entero.

Con solo el 5% de ellas encendidas, la temperatura del suelo llegó a los 55ºC, así que han tenido que instalar un par de kilómetros de conducto de aire acondicionado...

En cuanto a lo musical, los países del llamado Big4 (Francia, Alemania, Reino Unido y España) que lo son porque pagan más que el resto a la Unión Europea de Radiodifusión, han dado un golpe de riñón este año acuciados por el ridículo rutinario en que se habían convertido sus participaciones.

La televisión Francesa ha decidido enviar a Patricia Kaas. En España no ha cantado nunca, pero ahí afuera es todo un nombre. Millones de discos, giras, una carrera llena de éxitos... y de repente a sus cuarenta y muchos, Eurovisión. Su canción "S'il fallait le faire" no tiene nada que ver con las otras 41 participantes, es un tema desgarrador, lento como un trago de licor inesperado. No es una canción para bailar, sino para besar. Desgraciadamente cantará en tercer lugar en la final del sábado. Puestus Horribilis!



Desde el Guayominí nos llega Andrew Lloyd-Weber, perdón, Sir Andrew Lloyd-Weber, está en esa categoria masculina de hombres de cierta edad que parecen lesbianas de cierta edad... al igual que Pertegaz o Paul McCartney. Es el compositor, ni más ni menos, que de "Jesucristo Superstar", "Cats", "Evita" o "El Fantasma de la Ópera". Incluso el famoso "Amigos para siempre" de Barcelona'92 es suyo.

La BBC, que es como la prima lista de la familia, le rogó que se involucrara este año en la elección de la canción británica tras seis años consecutivas de resultados nefastos. El resultado es una balada rancia pero muy efectista, muy de musical y muy muy muy bien cantada por una chica negra guapísima de padres sordomudos llamada Jade Ewen. "My Time" saldrá en el excelbilloso puesto 23º en la final.



Sobre Alemania ya sabemos que Dita Von Teese saldrá a mover chochamen. Y en lo que respecta a España tenemos a Soraya.

Lo mejor de Soraya es que realmente se cree todo esto. Realmente ha hecho un esfuerzo promocional nunca visto, y se ha involucrado en todos y cada uno de los aspectos de su participación. Sinceramente ha hecho una labor ilusionante que debería ser lo normal, por otro lado.

Su canción es un truñaco que llega tres-cuatro años tarde. Pero la suerte se ha aliado con TVE este año y cantará en último lugar. Algo que España no hacía desde 1979, hace 30 años, cuando Betty Missiego quedó segunda en Jerusalén con "Su Canción".

Siendo honestos y realistas, un puesto entre los 10 primeros sería algo fantástico. Soraya sí, su canción no.

1 comentario:

Dani �� Дани dijo...

Ninguneas a la gran Alemania y hablas demasiado bien de la rubia más zorra de Valencia de Alcántara.

Patricia Kaas es la Mia Martini de este año, pero con una canción que al menos se puede escuchar.