
Suele pasar que a los que nos gusta el cine y todavía de vez en cuando pisamos las salas nos tenemos que reconfortar de vez en cuando viendo alguna película española.
Es como una redención que lava la conciencia cinéfila y otorga una sensación de libertad de discurso a la hora de poder despellejar la industria cinematográfica rojigualda con la sensación del deber cumplido.
Algo parecido a lo que deben sentir los lectores de Público estos días con El País.
Pues bien, tras la ligera decepción de la última de Almodóvar (ni preseleccionada para los óscares por la Academia, esto es como Gallardón y Aguirre) toca ver la película que triunfa en ese boca-oreja de hoy-en-día que son los foros: Gordos de Sánchez Arévalo (Azuloscurocasinegro).
Para mí, una película buena consiste en que termine y te hagas preguntas. En esta película, si obviamos los excesos narrativos tan propios de este director amante de lo que yo llamaría un barroquismo aséptico, no encontramos gente gorda que sufre por estar gorda, ni tampoco proclamas contra la sociedad del consumo culpable de todos nuestros males.
Encontramos personas como tú y como yo que sufren bulimia y anorexia emocionales, es decir, personas que para sobrevivir en su día a día tragan con todo lo que se les viene encima conformando su personalidad poniéndose capas y más capas ( o como diría la maestra Trasobares "la represión y la máscara"), no precisamente de grasa. Aunque en la película la metáfora viene al pelo.
Como buena película española hay su buena ración de pollas, tetas, culos y polvos. Así que si no te va lo trascendental te molará lo carnal. Me sorprende la trama espiritual por estar bien documentada y ligeramente caricaturizada.
Pulgares arriba para la interpretación de Roberto Enríquez (fan desde ya), y las debutantes Leticia Herrero (una profesora de autoescuela y modelo de tallas grandes en la vida real)
y Marta Martín (que simplemente respondió a un casting que buscaba chicas de instituto gordas).Huele a Goya para Antonio de la Torre y pulgares abajo para Verónica Sánchez (influye que odio "Los Serrano"), Teté Delgado y Gorka de FoQ.
Merece la pena verla.
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