02 septiembre 2010

¡Welcome españolada!

El 1 de septiembre la Rijksuniversiteit van Groningen dio la bienvenida a un par miles de estudiantes no holandeses entre los que me encontraba. Como por las dos universidades anteriores en las que he tenido experiencias académicas no se estilaban estas cosas de Welcome iba algo receloso pensando que sería algo protocolario y aburrido.

La cita era en la Martinikerk, el principal templo religioso de Groninga. Algún español me dijo luego por la noche que no fue pensando que el acto consistía en una misa. Esto me hizo reflexionar sobre muchas cosas que no ahora no vienen a cuento, pero vamos, que da que pensar.

Al púlpito eso sí, se subieron el rector, el alcalde, el profesor más veterano y la presidenta de la asociacion de estudiantes. Todos dieron un discurso. El del profesor fue el más aplaudido.

Nos decía que éramos raros, qué eramos unos frikis, qué estábamos locos para venir a una ciudad que es un puntito en el mapa donde el viento en la bici siempre te da de cara, la lluvia cae en 180º y te roban la bicicleta cada cierto tiempo. Luego enlazo la parodia con algo más trascendental como la importancia de la universidad en el desarrollo de las sociedades.

Después nos trasladamos a mi futura facultad, la de artes, donde en el exterior había una feria con expositores muy variopintos, desde la Policia Local hasta la Asociación de Estudiantes del África Negra. Dentro del edificio el primer objetivo era presentarte a tu coordinador Erasmus, en mi caso Annelies, cuyos emails habían despertado mi admiración total hacia ella por su claridad a la hora de explicar los detalles administrativos. Llegué a ella y me dijo: -"You're Ivan, aren't you". Y ya se me quedó el culo torcido. No solo a mí sino a practicamente todos los que la tenemos como coordinadora. Con ese detalle ya doy por explicado el nivel y calidad del trato que he recibido desde que he llegado aquí.

Muchos obsequios, guías, facilidades... y lunch de almuerzo y a la hora del té. Cerveza para todos y unas instalaciones que me recordaron a lo que hubiera sido la Escuela de Empresariales Jovellanos si la hubieran adaptado al Siglo XXI.

A la vuelta a la resi ya sentí la llegada del grueso español. El silencio de los pasillos era pasado, a las 21h había gente en la cocina y se salió de la residencia por la noche a las 23h. Lo bueno es que me siento bien y pinta un grupo muy majo. A ver qué pasa.

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