Siempre me he dejado sorprender por mis decisiones, aunque parezca que me gusta llevar las cosas muy atadas para evitar las sorpresas. Y hace un año, cuando sabía que me venía a Holanda con la beca, no me podía imaginar que haría el día de mi cumpleaños. Aquel día en el que cumpliría 32 años y en el que llevo pensando desde que en 2006 me fui de Gijón a una cierta edad y se me hacía un muro saber que hasta no llegar a este número con forma de cuenta atrás no terminaría esta aventura universitaria.
Y estoy aquí, cumpliendo un sueño. Como suena. Una semana emocionado, como un niño, sonriendo, feliz, incapaz de expresar que significa esto para mí. Por debajo de la fibra sensible, en la primera capa de racionalidad que se puede encontrar estos días en mí descubro que en el fondo sé que es un fin de etapa para muchas cosas. He cubierto expectativas ajenas, he materializado sueños propios y he vivido una prórroga juvenil. Me siento muy satisfecho de haber seguido mi camino y no me arrepiento de no disfrutar de la estabilidad social, económica o emocional de la mayoría de los amigos de mi edad.
Y en todo esto, ahora, no muy lejos, veo el fin de un libro. Y otro por abrir ahí al lado, y no tengo ni la más remota idea de qué trata. Porque me gusta sorprenderme por mis decisiones.
Hoy, catorce de mayo, es mi día y lo es porque muchos de los que me quieren saben que lo es por algo más que una fecha de nacimiento. Muchísimas gracias por ese cariño, sinceridad, lealtad, apoyo y cercanía. No sé qué pasará a partir del 28 de junio, cuando mi experiencia holandesa finalice. Pero tengo la suerte de que tendré a quién contárselo.
14 mayo 2011
31 diciembre 2010
Del '10 al 'Once
La anécdota de las 35h de viaje entre Groningen y Gijón, vía Valencia, quedará ahí, para que sepa que no es tan fácil volver a casa si me pienso ir afuera. Por distancia, adversidades y porque tengo esa mala costumbre de pensar que todo se congela cuando me voy. Y está bien resolver ese jet lag vital con un par de encuentros, pero no es lo mismo.
Inevitable hacer balance del 10. Y sinceramente pienso que ha sido bastante bueno,
Aquel septiembre del 2006 con la fiesta sorpresa de mis amigos, pensaba en los 5 años que venían... podían ser una travesía del desierto, un callejón sin salida, un error, un fracaso, todo lo bueno y todo lo malo. Pero en el fondo tenía cierta seguridad de que llegaría a junio de 2011 satisfecho, como así será.
Los años segovianos terminaron en junio y vuelvo a repetir la suerte de tener los compañeros de piso que he tenido y especialmente mis ahora amigos Rubén, Gema, Esteban, Dani, David y Manu. He tenido la suerte de ser muy querido, respetado y apreciado por casi todos mis compañeros de clase y espero poder compartir alguna celebración de fin de carrera con ellos durante este año. Fui a sacarme una licenciatura y encima he conocido a personas valiosas y leales conmigo. Sobre la formación académica, no fue lo que me esperaba pero era lo que necesitaba.
Bodas de amigos, hogares de estreno, bebes que nacen y otros en camino... me alegra tanto que me hagan compartir estas noticias... me siento parte de la vida de otros, de la memoria de los otros. Ese es un buen balance, saber para cuántos cuentas en lo bueno, y en lo malo.
Llegó la ansiada Erasmus, sueño de juventud, no fue Dinamarca, pero Holanda tuvo que ser por algo. No me gustan los cambios de planes (porque planeo poco) ni de programación (porque programo poco) pero también aprendí a dejarme sorprender. Es pronto para saber qué tal va porque faltan seis meses, que se dicen pronto. De momento, bien, pero quiero mucho más.
La familia bien, un año más. La salud responde y Olaya crece feliz camino de los 4 años.
Y del 2011, ¿qué?
Pues que a partir de Julio no sé que haré, ni dónde estaré... no me da miedo, llevo esperando ese momento tanto tiempo... mi oportunidad estará en algún lado y no tengo miedo ir a donde haga falta para buscarla. Me dejaré sorprender y emocionar.
Y curiosamente, el 14 de Mayo, será un día muy especial para mí.
Más allá de todo esto, estoy expectante, algo nervioso y lleno de ilusión.
Ojalá me sigáis dando buenas noticias, y ojalá también os las pueda dar yo.
Suerte.
Inevitable hacer balance del 10. Y sinceramente pienso que ha sido bastante bueno,
Aquel septiembre del 2006 con la fiesta sorpresa de mis amigos, pensaba en los 5 años que venían... podían ser una travesía del desierto, un callejón sin salida, un error, un fracaso, todo lo bueno y todo lo malo. Pero en el fondo tenía cierta seguridad de que llegaría a junio de 2011 satisfecho, como así será.
Los años segovianos terminaron en junio y vuelvo a repetir la suerte de tener los compañeros de piso que he tenido y especialmente mis ahora amigos Rubén, Gema, Esteban, Dani, David y Manu. He tenido la suerte de ser muy querido, respetado y apreciado por casi todos mis compañeros de clase y espero poder compartir alguna celebración de fin de carrera con ellos durante este año. Fui a sacarme una licenciatura y encima he conocido a personas valiosas y leales conmigo. Sobre la formación académica, no fue lo que me esperaba pero era lo que necesitaba.
Bodas de amigos, hogares de estreno, bebes que nacen y otros en camino... me alegra tanto que me hagan compartir estas noticias... me siento parte de la vida de otros, de la memoria de los otros. Ese es un buen balance, saber para cuántos cuentas en lo bueno, y en lo malo.
Llegó la ansiada Erasmus, sueño de juventud, no fue Dinamarca, pero Holanda tuvo que ser por algo. No me gustan los cambios de planes (porque planeo poco) ni de programación (porque programo poco) pero también aprendí a dejarme sorprender. Es pronto para saber qué tal va porque faltan seis meses, que se dicen pronto. De momento, bien, pero quiero mucho más.
La familia bien, un año más. La salud responde y Olaya crece feliz camino de los 4 años.
Y del 2011, ¿qué?
Pues que a partir de Julio no sé que haré, ni dónde estaré... no me da miedo, llevo esperando ese momento tanto tiempo... mi oportunidad estará en algún lado y no tengo miedo ir a donde haga falta para buscarla. Me dejaré sorprender y emocionar.
Y curiosamente, el 14 de Mayo, será un día muy especial para mí.
Más allá de todo esto, estoy expectante, algo nervioso y lleno de ilusión.
Ojalá me sigáis dando buenas noticias, y ojalá también os las pueda dar yo.
Suerte.
19 diciembre 2010
Diciembre en Groningen
La nieve, que todo lo iguala, dejó de ser noticia para ser rutina. A eso y a las llanuras me estoy acostumbrando bastante, provocando que cualquier colina de mierda llame la atención en cuanto sales un poco de los Países Bajos, que por eso son bajos.
Cruzando los dedos para que pueda volver a casa tiempo (odio perder horas en aeropuertos) el próximo miércoles y no cierren aeropuertos me pongo a hacer la maleta con estos 5 meses que llevo aquí a cargo y con ganas de abrir la segunda parte de la aventura, que será mejor sin duda que el primero. Básicamente porque tendré la beca en el bolsillo, y a todos nos gusta vivir desahogadamente para poder hacer un par de regalos.
He podido irme de escapadita a Düsseldorf y a Fráncfort, dos de las principales ciudades alemanas, para vivir el ambiente navideño de sus mercadillos, probar su gastronomía local y beber su cerveza y sidra con la oportuna guía de buenos amigos.
Si añadimos la experiencia de conducir sin límite de velocidad por las carreteras alemanas totalmente rodeadas de nieve pero absolutamente limpias; hacer una pequeña parada en Paderborn, la ciudad donde se fue a vivir tras su Erasmus mi excompañero de piso Rubén y conocer de primera mano la próxima sede de Eurovisión, puedo decir que ha sido bastante memorable y el primero de espero que muchos más viajes por venir. Claro que sin mis amigos no hubiera podido haber sido posible y se lo agradeceré siempre.
La cosa académica va enderezándose y aunque tocarán navidades de estudio, tiene buena pinta.
Toca también despedirse de quienes solo han venido medio curso y recibir intrigado a los nuevos y lo más importante, empezar a dibujar qué hacer después de. Tengo muchas opciones, lo cual es bueno, pero tendré que elegir entre lo que me apetece, lo que me conviene y lo que mejor me viene ahora. Y añadiendo el factor de que en seis meses, pasan muchas cosas y las incógnitas de la ecuación pueden cambiar.
La emoción de la vida, oiga. Y uno que lleva tiempo con ganas de hincarle el diente. Ñam ;)
Cruzando los dedos para que pueda volver a casa tiempo (odio perder horas en aeropuertos) el próximo miércoles y no cierren aeropuertos me pongo a hacer la maleta con estos 5 meses que llevo aquí a cargo y con ganas de abrir la segunda parte de la aventura, que será mejor sin duda que el primero. Básicamente porque tendré la beca en el bolsillo, y a todos nos gusta vivir desahogadamente para poder hacer un par de regalos.
He podido irme de escapadita a Düsseldorf y a Fráncfort, dos de las principales ciudades alemanas, para vivir el ambiente navideño de sus mercadillos, probar su gastronomía local y beber su cerveza y sidra con la oportuna guía de buenos amigos.
Si añadimos la experiencia de conducir sin límite de velocidad por las carreteras alemanas totalmente rodeadas de nieve pero absolutamente limpias; hacer una pequeña parada en Paderborn, la ciudad donde se fue a vivir tras su Erasmus mi excompañero de piso Rubén y conocer de primera mano la próxima sede de Eurovisión, puedo decir que ha sido bastante memorable y el primero de espero que muchos más viajes por venir. Claro que sin mis amigos no hubiera podido haber sido posible y se lo agradeceré siempre.
La cosa académica va enderezándose y aunque tocarán navidades de estudio, tiene buena pinta.
Toca también despedirse de quienes solo han venido medio curso y recibir intrigado a los nuevos y lo más importante, empezar a dibujar qué hacer después de. Tengo muchas opciones, lo cual es bueno, pero tendré que elegir entre lo que me apetece, lo que me conviene y lo que mejor me viene ahora. Y añadiendo el factor de que en seis meses, pasan muchas cosas y las incógnitas de la ecuación pueden cambiar.
La emoción de la vida, oiga. Y uno que lleva tiempo con ganas de hincarle el diente. Ñam ;)
30 noviembre 2010
Nadie dijo que fuese fácil
Llegó el frío. Lo estábamos esperando, desde hace tiempo la verdad. Había hecho algodefrío, pero no frío. Y como en media Europa, ha venido pegando fuerte porque es demasiado pronto para estas temperaturas y estas nevadas. Más lo primero que lo segundo. Se prevén máximas de -6ºC. Con eso queda dicho todo.
Soy asturiano, del norte y he vivido cuatro años en Segovia, a 1000m. de altitud, pero esto es diferente. Diferente porque si bien uno se protege las zonas más complicadas (manos, cabeza, cuello, pecho, pies), nunca pensé que también el frío agarrotase las piernas protegidas con un buen vaquero.
El sábado pasado una chica alemana de la resi que aprendió español en México nos propuso ir a Leer, un pueblo alemán tras la frontera donde vivía una tía suya y que inauguraba el mercadillo de navidad que toda localidad germana que se precie abre en estas fechas. Había nevado la noche anterior y salimos a mediodía con -4ºC. Fuimos en tren y solo hacía una parada antes de la frontera, momento en el que unos perros policía olisqueaban a los pasajeros para evitar el paso de sustancias adquiridas en Holanda y prohibidas en Alemania. Íbamos todos limpios.
El mercadillo y el ambiente era muy auténtico, muy real. Gente del pueblo y alrededores celebrando y bailando música tradicional, tomando vino caliente y todo tipo de postres locales. Observamos como en apenas kilómetros la fisonomía de la gente había pasado de los altos y fibrados holandeses a los altos y entrados en carnes alemanes, algo tenía que ver la práctica ausencia de bicicletas por allí.
También muy real fue el frío, a pesar de los esfuerzos de la tía de nuestra compañera por enseñarnos como buena local los braseros dispuestos por el pueblo para calentarse entre puestecillo y barra de taberna ambulante. Volvimos muy contentos por la experiencia pero deseosos de poner nuestros cuerpos bajo el chorro caliente de una merecida ducha revitalizante.
No sólo el tiempo pone difíciles las cosas. Mi 5 en Journalism (o "Periodism" como diría mi compañero JuanLu) me deja a las puertas del aprobado en esa asignatura (un 6 piden aquí en todas para ser aprobado), frustrado pero también a sabiendas que solo me falto un pelín que sin duda sacaré en Enero. Había oido muchas experiencias Erasmus en las cuales parecía que regalaban notas. Al menos aquí no es así. Todos los españoles de universidades públicas, privadas, catalanas, andaluzas, castellanas, gallegas y demás estamos de acuerdo que las exigencias del sistema holandés superan a las de nuestros lugares de origen.
El aprobado en 6 no es lo complicado porque, la mayoría, no estudiamos para aprobar con 5 en casa y tampoco lo hacemos aquí. El inglés puede ser dificultad para algunos a la hora de escribir exámenes y trabajos que necesitan argumentación y desarrollo, pero insisto, no para la mayoría.
Es la carga constante de trabajo con un alto nivel de exigencia académica, sin miramientos por ser estudiante de intercambio, lo que crea dificultad. Y la clave es la exigencia, porque todos venimos acostumbrados a un casitodo vale, a no citar fuentes (wikipedia no es una fuente) y a la subjetividad de la crítica personal frente a la confrontación de varias opiniones (las cuales hay que leer y dominar, para saber de dónde viene cada una). Y aquí nos devuelven corregidas hasta las comas para mejorarlas.
Clima, estudios y... el dinero. Algunos han optado por robar directamente en el supermercado ya que no controlan las mochilas. La multa son 200€, pero los hay que se han llevado poco a poco mercancías por valor de 400€. Y por mercancías quiero decir comida: filetes de ternera, pescado envasado... nada de robar Xbox o dvd's.
Personalmente jamás haría eso y preferiría pasar hambre. Pero todo es gasto: los materiales de clase son carísimos: unas 100 fotocopias valen 37€ y añade que todas las asignaturas tienen libros de lectura obligatoria. El alojamiento más barato son 290€. Y hay gente pasándolo muy mal con el dinero. Afortunadamente las cervezas están tiradas de precio y tenemos descuento en el transporte local, así podemos liberar algo de tensión. Se supone que en Diciembre ingresan algo.
Y es que, siento decirlo, pero uno no se puede venir de Erasmus si desde casa no te ayudan. Erasmus no son vacaciones pagadas, aunque a veces pudiese dar esa sensación. Y a mí mis padres me están ayudando, a mis años, pero también en mi circunstancias. Y siempre se lo agradeceré y se lo recompensaré.
Pero nadie dijo que fuese fácil, y eso tuve claro cuando empecé la aventura en el verano de 2006. Las dificultades son parte del guión y nada mejor que recordarlas en el futuro, cuando vengan los tiempos mejores, para saber que merecieron la pena.
Soy asturiano, del norte y he vivido cuatro años en Segovia, a 1000m. de altitud, pero esto es diferente. Diferente porque si bien uno se protege las zonas más complicadas (manos, cabeza, cuello, pecho, pies), nunca pensé que también el frío agarrotase las piernas protegidas con un buen vaquero.
El sábado pasado una chica alemana de la resi que aprendió español en México nos propuso ir a Leer, un pueblo alemán tras la frontera donde vivía una tía suya y que inauguraba el mercadillo de navidad que toda localidad germana que se precie abre en estas fechas. Había nevado la noche anterior y salimos a mediodía con -4ºC. Fuimos en tren y solo hacía una parada antes de la frontera, momento en el que unos perros policía olisqueaban a los pasajeros para evitar el paso de sustancias adquiridas en Holanda y prohibidas en Alemania. Íbamos todos limpios.
El mercadillo y el ambiente era muy auténtico, muy real. Gente del pueblo y alrededores celebrando y bailando música tradicional, tomando vino caliente y todo tipo de postres locales. Observamos como en apenas kilómetros la fisonomía de la gente había pasado de los altos y fibrados holandeses a los altos y entrados en carnes alemanes, algo tenía que ver la práctica ausencia de bicicletas por allí.
También muy real fue el frío, a pesar de los esfuerzos de la tía de nuestra compañera por enseñarnos como buena local los braseros dispuestos por el pueblo para calentarse entre puestecillo y barra de taberna ambulante. Volvimos muy contentos por la experiencia pero deseosos de poner nuestros cuerpos bajo el chorro caliente de una merecida ducha revitalizante.
No sólo el tiempo pone difíciles las cosas. Mi 5 en Journalism (o "Periodism" como diría mi compañero JuanLu) me deja a las puertas del aprobado en esa asignatura (un 6 piden aquí en todas para ser aprobado), frustrado pero también a sabiendas que solo me falto un pelín que sin duda sacaré en Enero. Había oido muchas experiencias Erasmus en las cuales parecía que regalaban notas. Al menos aquí no es así. Todos los españoles de universidades públicas, privadas, catalanas, andaluzas, castellanas, gallegas y demás estamos de acuerdo que las exigencias del sistema holandés superan a las de nuestros lugares de origen.
El aprobado en 6 no es lo complicado porque, la mayoría, no estudiamos para aprobar con 5 en casa y tampoco lo hacemos aquí. El inglés puede ser dificultad para algunos a la hora de escribir exámenes y trabajos que necesitan argumentación y desarrollo, pero insisto, no para la mayoría.
Es la carga constante de trabajo con un alto nivel de exigencia académica, sin miramientos por ser estudiante de intercambio, lo que crea dificultad. Y la clave es la exigencia, porque todos venimos acostumbrados a un casitodo vale, a no citar fuentes (wikipedia no es una fuente) y a la subjetividad de la crítica personal frente a la confrontación de varias opiniones (las cuales hay que leer y dominar, para saber de dónde viene cada una). Y aquí nos devuelven corregidas hasta las comas para mejorarlas.
Clima, estudios y... el dinero. Algunos han optado por robar directamente en el supermercado ya que no controlan las mochilas. La multa son 200€, pero los hay que se han llevado poco a poco mercancías por valor de 400€. Y por mercancías quiero decir comida: filetes de ternera, pescado envasado... nada de robar Xbox o dvd's.
Personalmente jamás haría eso y preferiría pasar hambre. Pero todo es gasto: los materiales de clase son carísimos: unas 100 fotocopias valen 37€ y añade que todas las asignaturas tienen libros de lectura obligatoria. El alojamiento más barato son 290€. Y hay gente pasándolo muy mal con el dinero. Afortunadamente las cervezas están tiradas de precio y tenemos descuento en el transporte local, así podemos liberar algo de tensión. Se supone que en Diciembre ingresan algo.
Y es que, siento decirlo, pero uno no se puede venir de Erasmus si desde casa no te ayudan. Erasmus no son vacaciones pagadas, aunque a veces pudiese dar esa sensación. Y a mí mis padres me están ayudando, a mis años, pero también en mi circunstancias. Y siempre se lo agradeceré y se lo recompensaré.
Pero nadie dijo que fuese fácil, y eso tuve claro cuando empecé la aventura en el verano de 2006. Las dificultades son parte del guión y nada mejor que recordarlas en el futuro, cuando vengan los tiempos mejores, para saber que merecieron la pena.
15 noviembre 2010
Smells like erasmus spirit
El espíritu adolescente que cantaba Kurt Cobain no era el mío cuando salió a la luz en aquellos chandaleros años noventa. Pero eso de que todo llega también tiene efecto proactivo y vivir en una residencia, algo que también perjuré que no haría nunca, me hace a veces pensar en lo que pensarán de mí los amigos del facebook que ya tienen hijos que educar y a los que dirigir hacia determinados modelos de vida. Yo no me considero un buen ejemplo porque las pasaré putas para tener una pensión como dios manda, pero eso les pasará también a sus hijos.
Llevar un traje de papel de ikea con un lazo en la cabeza me parece divertido ahora. Hace unos años no lo hubiera hecho. Y del mismo modo que ir a la universidad con la calva y no con la melena también sabe mejor, hacer el mamarracho en una fiesta de la residencia porque realmente quieres y no porque necesitas formar parte de un grupo que te admita, sabe chévere también.
Hace una semana que muchos de mis amigos y personas queridas estamos en vilo porque a una de esas personas alegres, vitales y festivas de nuestro entorno se le ha echado encima la carta de ajuste. La carta de ajuste en los años de la tdt no viene a cuento, por eso estamos todos con la antena desorientada esperando que vuelva su emisión cuanto antes, y que vuelva, por favor, bien.
A Chiqui le hará gracia saber que uno de los guiris con los que mejor me llevo se llama Antoine (antuán) que es como me llama siempre que me ve. Antoine, francés mediterráneo, fue a la fiesta vestido con dos bolsas de supermercado. "Si me vieran mis amigos así, dirían que estoy loco, pero ya que hay fiesta hay que estar alegre y alegrar a los demás, que mañana tocará estudio". Chapeu Antoine.
Pd. Hace mucho que no pongo mis videos y mis fotos, pero están todas en mi facebook. No obstante aquí dejo mi "paseo por Groningen"
Llevar un traje de papel de ikea con un lazo en la cabeza me parece divertido ahora. Hace unos años no lo hubiera hecho. Y del mismo modo que ir a la universidad con la calva y no con la melena también sabe mejor, hacer el mamarracho en una fiesta de la residencia porque realmente quieres y no porque necesitas formar parte de un grupo que te admita, sabe chévere también.
Hace una semana que muchos de mis amigos y personas queridas estamos en vilo porque a una de esas personas alegres, vitales y festivas de nuestro entorno se le ha echado encima la carta de ajuste. La carta de ajuste en los años de la tdt no viene a cuento, por eso estamos todos con la antena desorientada esperando que vuelva su emisión cuanto antes, y que vuelva, por favor, bien.
A Chiqui le hará gracia saber que uno de los guiris con los que mejor me llevo se llama Antoine (antuán) que es como me llama siempre que me ve. Antoine, francés mediterráneo, fue a la fiesta vestido con dos bolsas de supermercado. "Si me vieran mis amigos así, dirían que estoy loco, pero ya que hay fiesta hay que estar alegre y alegrar a los demás, que mañana tocará estudio". Chapeu Antoine.
Pd. Hace mucho que no pongo mis videos y mis fotos, pero están todas en mi facebook. No obstante aquí dejo mi "paseo por Groningen"
05 noviembre 2010
Turismo rural
Es extraño el calendario académico a los ojos de un alumno español. Periodos de apuntarse a exámenes mezclados con clases de medio semestre, días libres entre semana y unos de descanso tras hacer tus evaluaciones o trabajos.
Lástima que la beca erasmus no se huela hasta navidad (dedos cruzados) y que solo puedan viajar en estas fechas aquellos con un seguro económico/padres pudientes detrás. Así que toca turismo rural. Como si estás en Gijón y te coges la bicicleta a Candás. Pues lo mismo.
El tiempo amaga con invernar, pero estamos en "el noviembre más templado en 100 años" según la prensa local y estos deliciosos 8º de media invitan a salir muchas tardes a pasear, siempre que sea antes de las 17h, hora en la que ya es de noche fijo.
Los trenes son el medio de transporte más popular, aunque sea caro. Me he sacado la tarjeta de descuento (60€) que por trayecto te rebaja en un 40% el precio final del billete y es amortizable a medio plazo. La provincia de Groningen es rural, con pasado de extracción minera a ras de suelo. Los comunistas sacan aquí sus mejores resultados a nivel nacional por esa herencia de clase. Tremendamente agrícola, con campos inmensos y maquinaria modernísima, su personalidad es modesta comparada con otras zonas del país.
Nos fuimos hasta Uithuizen en tren regional (media hora de trayecto) y con bicicletas a bordo (suplemento de 6€). Ni en el trayecto de ida ni en el de vuelta pasó nadie a comprobar el billete y sobra decir que en las estaciones no hay tornos ni nada parecido.
Lo más bonito de ese pueblo es una mansión de los ricachones latifundistas de antaño. Un jardín precioso ahora otoñal y un casoplón rodeado de agua lleno de lujos y dorados. Me sorprendió también que fuese punto de partida de una ruta del Camino de Santiago que nace en Holanda oportunamente marcada con el bastón de peregrino y la concha de ídem. Molino aparte, nada más.
Retomando el tren para retroceder un pueblo con nombre catalán - Usquert - nos atrevimos a desafiar el vendaval para recorrer 15km hasta el puerto pesquero más pequeño de todo el país llamado Noordpolderzijl .
Entre campos ganados al mar, en llanuras infinitas y a merced del viento que según el tramo de carretera nos daba de costado derecho, de frente (ida) o costado izquierdo y espalda (vuelta) la recta final nos conducía a una impresionante pared vegetal. Se trata del pólder que recorre toda la costa norte del país. Con sus 10 metros de altura, desde arriba se ve la importancia de esta obra de ingenieria brillantísima para proteger cultivos, ganado, pueblos y vidas.
Con solo dos barquitos amarrados a un lado y una taberna portuaria al otro la sensación de soledad es absoluta. Un chocolate caliente junto a una vieja estufa de hierro forjado nos devolvió ese calor humano que faltaba al paisaje. A las 15h teníamos que irnos para llegar con luz de día al pueblo de partida y volver a coger el tren.
Todo un nuevo concepto de turismo, toda una nueva experiencia de país.
Lástima que la beca erasmus no se huela hasta navidad (dedos cruzados) y que solo puedan viajar en estas fechas aquellos con un seguro económico/padres pudientes detrás. Así que toca turismo rural. Como si estás en Gijón y te coges la bicicleta a Candás. Pues lo mismo.
El tiempo amaga con invernar, pero estamos en "el noviembre más templado en 100 años" según la prensa local y estos deliciosos 8º de media invitan a salir muchas tardes a pasear, siempre que sea antes de las 17h, hora en la que ya es de noche fijo.
Los trenes son el medio de transporte más popular, aunque sea caro. Me he sacado la tarjeta de descuento (60€) que por trayecto te rebaja en un 40% el precio final del billete y es amortizable a medio plazo. La provincia de Groningen es rural, con pasado de extracción minera a ras de suelo. Los comunistas sacan aquí sus mejores resultados a nivel nacional por esa herencia de clase. Tremendamente agrícola, con campos inmensos y maquinaria modernísima, su personalidad es modesta comparada con otras zonas del país.
Nos fuimos hasta Uithuizen en tren regional (media hora de trayecto) y con bicicletas a bordo (suplemento de 6€). Ni en el trayecto de ida ni en el de vuelta pasó nadie a comprobar el billete y sobra decir que en las estaciones no hay tornos ni nada parecido.
Lo más bonito de ese pueblo es una mansión de los ricachones latifundistas de antaño. Un jardín precioso ahora otoñal y un casoplón rodeado de agua lleno de lujos y dorados. Me sorprendió también que fuese punto de partida de una ruta del Camino de Santiago que nace en Holanda oportunamente marcada con el bastón de peregrino y la concha de ídem. Molino aparte, nada más.
Retomando el tren para retroceder un pueblo con nombre catalán - Usquert - nos atrevimos a desafiar el vendaval para recorrer 15km hasta el puerto pesquero más pequeño de todo el país llamado Noordpolderzijl .
Entre campos ganados al mar, en llanuras infinitas y a merced del viento que según el tramo de carretera nos daba de costado derecho, de frente (ida) o costado izquierdo y espalda (vuelta) la recta final nos conducía a una impresionante pared vegetal. Se trata del pólder que recorre toda la costa norte del país. Con sus 10 metros de altura, desde arriba se ve la importancia de esta obra de ingenieria brillantísima para proteger cultivos, ganado, pueblos y vidas.
Con solo dos barquitos amarrados a un lado y una taberna portuaria al otro la sensación de soledad es absoluta. Un chocolate caliente junto a una vieja estufa de hierro forjado nos devolvió ese calor humano que faltaba al paisaje. A las 15h teníamos que irnos para llegar con luz de día al pueblo de partida y volver a coger el tren.
Todo un nuevo concepto de turismo, toda una nueva experiencia de país.
03 noviembre 2010
El examen.
Ya puedo presumir de haber hecho mi primer examen aquí. En el curso de holandés de Agosto también había la posibilidad de realizar uno, pero no quería presiones sino disfrutar aprendiendo sin necesidad de ser evaluado. Y creo que fue un acierto.
Realmente son diferentes aquí las cosas. En primer lugar optimizan recursos ya que el examen era en la pista de tenis cubierta del complejo deportivo universitario. Sobre tan enorme tapiz había 30 columnas conformadas por 25 mesas cada una.
Había 4 exámenes a la vez de otras tanta asignaturas y de diferentes especialidades, así no había posibilidad de duplicidad para ningún alumno. Como soy un novato, me senté en la zona de psicología. Me di cuenta cuando me dieron la hoja tipo test y un papel en holandés que ponía algo así como Psicologje. Cuando nada más entregarmelo me levanté todos los profesores de aquella zona pusieron cara de susto. Están mal acostumbrados a esta práctica habitual en España de levantarse para no correr convocatoria.
Aquí a los exámenes te tienes que apuntar con un mes de antelación. Si no te presentas, pagas una multa. Si se te olvida apuntarte y lo haces una semana antes, pagas otra multa. Además no te puedes levantar hasta pasada media hora ya que es el tiempo de gracia para llegar tarde que generosamente te permiten.
Por tanto llegué a tiempo a mi zona de exámenes, que para mayor escarnio, era la última. Tras el paseíto y tomar posesión de mi mesa, una chica me pidió mi carnet y me tachó de la lista que comprueba quién se presenta y quién no.
Me di cuenta que permitían diccionario de inglés, oportunamente revisado por la misma que te confirma en la lista vip, y acto seguido el profesor canadiense repartió las hojas de preguntas.
Un factor importante a la hora de preparar este examen hubiera sido preguntar cómo sería el formato más allá de la indicación generalísima de la web (You choose 4 out of 5 options). Options no es lo mismo que questions.
Y así fue. Cada option era un tema. Cada tema eran 5 preguntas. Cada pregunta tenía una puntuación diversa hasta sumar 25 para llegar a los 100 que hacían el total de puntos en juego. El aprobado está en 60.
Mi preparación para el examen consistió en leerme el libro obligatorio, repasar las notas de clase junto a las presentaciones online de cada tema y omitir las fotocopias de cuya existencia me enteré dos semanas antes y que valían 38€ de los que no disponía por ser fin de mes. Por tanto no estaba para responder preguntas muy concretas. Y así era el examen, preguntas concretas.
Tras elegir las 4 opciones/temas/megapreguntas venía otra gran novedad: cada una tenía que ser contestada en un cuadernillo de examen diferente. Una opción me salió muy bien, otra muy mal, otra regular y la última menos regular. Espero que entienda mi decisión de unir minipreguntas en una. Siempre me gustó sumar y no centrifugar conocimientos. No le pude explicar eso porque no llevaba diccionario y no me sé el verbo centrifugar en inglés.
Ahora entendía porque el tiempo estipulado para el examen eran 3h. Pero no por qué era una asignatura de medio cuatrimestre. ¿Estamos mal acostumbrados? Al menos para esto sí. A su favor está que las opciones eran asequibles, si se preparaban bien y no superficialmente, como fue mi caso pensando que era 'a desarrollar'.
En esas 3h de examen puedes comer, beber e ir al baño pero acompañado por el profesor o sus ayudantes. Los cuadernillos de hojas se entregan por preguntas de forma separada. En un montón las de opción 1, en otro opción 2... interesante manera de ser ecuánime y valorar independientemente los conocimientos y no al peso global.
Lo irónico de todo es que era una asignatura de "Introducción al Periodismo". No quiero imaginar cómo son las especializadas mientras espero la nota para comenzar a prepararme para la recuperación de enero.
Realmente son diferentes aquí las cosas. En primer lugar optimizan recursos ya que el examen era en la pista de tenis cubierta del complejo deportivo universitario. Sobre tan enorme tapiz había 30 columnas conformadas por 25 mesas cada una.
Había 4 exámenes a la vez de otras tanta asignaturas y de diferentes especialidades, así no había posibilidad de duplicidad para ningún alumno. Como soy un novato, me senté en la zona de psicología. Me di cuenta cuando me dieron la hoja tipo test y un papel en holandés que ponía algo así como Psicologje. Cuando nada más entregarmelo me levanté todos los profesores de aquella zona pusieron cara de susto. Están mal acostumbrados a esta práctica habitual en España de levantarse para no correr convocatoria.
Aquí a los exámenes te tienes que apuntar con un mes de antelación. Si no te presentas, pagas una multa. Si se te olvida apuntarte y lo haces una semana antes, pagas otra multa. Además no te puedes levantar hasta pasada media hora ya que es el tiempo de gracia para llegar tarde que generosamente te permiten.
Por tanto llegué a tiempo a mi zona de exámenes, que para mayor escarnio, era la última. Tras el paseíto y tomar posesión de mi mesa, una chica me pidió mi carnet y me tachó de la lista que comprueba quién se presenta y quién no.
Me di cuenta que permitían diccionario de inglés, oportunamente revisado por la misma que te confirma en la lista vip, y acto seguido el profesor canadiense repartió las hojas de preguntas.
Un factor importante a la hora de preparar este examen hubiera sido preguntar cómo sería el formato más allá de la indicación generalísima de la web (You choose 4 out of 5 options). Options no es lo mismo que questions.
Y así fue. Cada option era un tema. Cada tema eran 5 preguntas. Cada pregunta tenía una puntuación diversa hasta sumar 25 para llegar a los 100 que hacían el total de puntos en juego. El aprobado está en 60.
Mi preparación para el examen consistió en leerme el libro obligatorio, repasar las notas de clase junto a las presentaciones online de cada tema y omitir las fotocopias de cuya existencia me enteré dos semanas antes y que valían 38€ de los que no disponía por ser fin de mes. Por tanto no estaba para responder preguntas muy concretas. Y así era el examen, preguntas concretas.
Tras elegir las 4 opciones/temas/megapreguntas venía otra gran novedad: cada una tenía que ser contestada en un cuadernillo de examen diferente. Una opción me salió muy bien, otra muy mal, otra regular y la última menos regular. Espero que entienda mi decisión de unir minipreguntas en una. Siempre me gustó sumar y no centrifugar conocimientos. No le pude explicar eso porque no llevaba diccionario y no me sé el verbo centrifugar en inglés.
Ahora entendía porque el tiempo estipulado para el examen eran 3h. Pero no por qué era una asignatura de medio cuatrimestre. ¿Estamos mal acostumbrados? Al menos para esto sí. A su favor está que las opciones eran asequibles, si se preparaban bien y no superficialmente, como fue mi caso pensando que era 'a desarrollar'.
En esas 3h de examen puedes comer, beber e ir al baño pero acompañado por el profesor o sus ayudantes. Los cuadernillos de hojas se entregan por preguntas de forma separada. En un montón las de opción 1, en otro opción 2... interesante manera de ser ecuánime y valorar independientemente los conocimientos y no al peso global.
Lo irónico de todo es que era una asignatura de "Introducción al Periodismo". No quiero imaginar cómo son las especializadas mientras espero la nota para comenzar a prepararme para la recuperación de enero.
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