13 septiembre 2006

Mi nueva familia

1. Antes de nada decir que la casera no es entrañable. Es una vieja desconfiada, fina, pero raposuca. Nos cobra el mes de septiembre entero. ¬¬

2. Pues vuelvo muy contento. Ya tengo el expediente trasladado y el viaje tanto de ida como de vuelta muy panchu. Conducir por Castilla es un tofe del quince. Menos mal que llevaba el mp3 y fui cantando las cuatro horas y media de ida y las cuatro de vuelta. (Sí, le pisé bastante para volver).

3. El piso es grande, con un pasillo de unos 15 metros, un salón enorme y dos terracitas muy chulas. Las habitaciones eran 2 grandes, una mediana y una pequeña. Sorteamos y me tocó la mediana. Tiene forma pentagonal y un empotrao que va del suelo al techo enorme. La sorpresa de la habitación llega por la noche. Su últim@ inquilin@ puso el techo lleno de estrellitas que brillan en la oscuridad. Tuve que mirar dos veces porque parecía un sueño... ahí flotando en el universo.

4. Antes de que atisbe en vuestro ser cualquier simpatía hacía los anteriores inquilinos tengo que decir que eran unos cerdos, unos guarros y unos gochos (lo sé, son sinónimas pero así os queda claro). No voy a entrar en detalles.

5. En cambio sobre mis compañeros, tras 24h de convivencia tan solo, puedo decir que he tenido mucha suerte: no fuman y les gustan las cosas limpias. De izquierda a derecha, están Rubén, de Avila, típica persona que dices "qué majo es", acabará informática este año y es un manitas porque ha arreglado bisagras, luces y pintado su habitación. Después están los canarios de Las Palmas, David que es también muy simpático y parlanchín y Laura que es calladina pero muy dulce. Bueno, los canarios son todos muy dulces, "mi niño".

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