1. Las llaves son un símbolo. Sirven más que para abrir puertas. Pueden, además ser un vínculo, una responsabilidad, un cambio... Mi portal, mi buzón, mi puerta. O al menos 1/4 de cada uno. El llavero me lo envío mi amiga Lu, que vive en Suiza y a la que dediqué algun flog ya. De alguna forma quiero tender puentes entre las cosas que han merecido la pena del pasado y el futuro, que merecerá la pena.
2. Hoy también entregué las llaves de la academia a mi ya ex-jefa. Recordando estos casi cinco años en donde no hemos tenido ni un roce, ni un enfado... de los 7 que se examinaron en septiembre solo suspendió uno. Y encima era de los que más había estudiado. Sabor agridulce. Aunque más dulce que agri, claro. Darle las llaves significaba también decir adiós a esta etapa "laboral", provechosa económica y vitalmente.
3. Cuando hablo de mi piso a la mayoría le llama la atención la falta de comodidades que tiene. Ok, no es el Palace y podría estar mejor - todo podría estar mejor - . Yo sé qué cosas podrían estar mejor. Quizás es que soy más "open-minded" o que mi adaptación psicológica a esta nueva situación está dando sus frutos, pero no me cuesta renunciar a las comodidades. Recordemos el fin de todo esto, no los medios.
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