1. No puedo con mi vida. No puedo con esta campaña de acoso y derribo a mi suiza-namibiana del alma. No puedo con los acontecimientos que se están desarrollando en directo en el Hotel Hawaii, que bien parece un Cabot Cove o un Praia da Luz cualquiera.
2. No solo tenía en mi poder datos escabrosos y jugosos, como que se comió 12 nuggets de pollo en la cena del otro día, o que nunca recoje su plato, que mete niñas en su habitación, que siempre la tiran a la piscina y entra mojada a la cafeteria aunque este prohibido o que fuma en público... minucias comparadas con la bomba informativa de hoy.
3. Resulta que estaba yo tranquilamente haciendo los diplomas cuando Abby me pregunta "¿tu has cogido dinero del bingo?". A bocajarro. Claro, yo respondí con una mezcla de sorpresa, frialdad y flipandez. "No, Abby". En ese momento pensé que me parecería penoso en este trabajo que no necesito nada porque me lo dan todo robar dinero, y me parecería muy cutre robarlo del bingo. Más que nada porque siempre hay 40 euros sí o sí.
Y me cuenta que el viernes faltaron siete euros, y que los volvió a poner, y que el domingo faltaban otros siete. Yo me justifico diciendo que solo gasto al día lo que me vale el periódico o a veces alguna otra revista para leer en la playa. El se conforma con mi versión.
4. Esta noche, entre número y número acrobático de los chinos, me suelta: "ha sido la celine". Yo, entre el ruido y que Abby habla un poco en Gambiano entendí "Ha sido la señora". Y le pregunté "¿Qué señora?". El me miró raro y me dijo "La Selín ésta". Y yo ya me volví loca. Hasta me santigüé y todo.
5. Me dijo que la preguntó lo mismo que a mí, ella lo negó y dijo que podrían haber sido los niños. Claro, esta semana que solo hay dos. Abby apretó un poco: "no, los niños no han sido". Celine: "Pues no sé". Abby: "Si has sido tú, dímelo". Celine: "Sí, no tenía dinero y lo cogí". CHAN CHAN CHAN. Y remata: "pero mañana mi padre me manda dinero y lo devuelvo".
Jessica Flecher hubiera puesto una de esas caras que ponía ella en las cuales se podía leer "AH, SI, YA".
Además esta misma tarde Abby volvió a contar el dinero y faltaba un euro. "lo cogí para llamar a casa".
6. Claro, yo ya me pregunto qué es mejor trabajar con una adicta al éxtasis con cambios de humor o con una adicta a los rebozados con la mano larga.
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