16 marzo 2009

Andanzas tunecinas ( y IV )

No mejoraba el tiempo al salir de Túnez capital... pusimos rumbo a Cartago por una carretera que cruzaba zonas probablemente ganadas al mar y donde se intuía un futuro puerto marítimo enorme.

Cartago hoy en día es un barrio residencial, con casas bien y coches de lujo aparcados en la calle. Nada que ver con lo que espectacularmente fue civilización tras civilización... a sabiendas que lo mejor conservado eran las Termas de Antonino allá fuimos de cabeza.

Cobran 8DT por una entrada única a todas las ruinas dispersadas a lo largo de Cartago... puede que no mereciera la pena, pero ya que estábamos, había que entrar. Empezó a llover mucho y no estábamos muy animados porque había pasado la hora de comer hacia rato..

Solo una columna hace intuir lo que fueron las termas, dentro de lo que fue Cartago.. es algo fascinante y lastimoso a la vez... pues apenas se conserva... y del tiempo de los elefantes de Aníbal, nada..



Una pizzeria cercana también fue ejemplo útil para entender este enigmático país... era un local pequeño, con un único camarero ya entrado en años y un jefe obeso supervisando constantemente todo. El camarero tenía un aparato con el que enviaba a cocina las ordenes que le pedíamos y eso que la distancia que les separaba era de apenas 8 metros. Fue muy barato y no estaban del todo mal las pizzas y ensaladas. Yo me pedí una pizza Libanesa (tomate, cebolla y carne picada).



Siguiendo la misma avenida de la pizzeria y pasando al lado del palacio presidencial terminamos en Sidi Bou Said, auténtica joya de la corona del viaje.

Un señor con reflectantes nos dice que tocamos a 2DT por coche si queremos pasar. Al final solo nos pide 5DT.. sin duda un lugar P R E C I O S O.

Llegamos al atardecer y subimos la cuesta hasta llegar al Cafe des Nattes, tan recomendado en todas partes. Los Quince nos pudimos sentar en la tarima central, descalzos y echados. El mítico té a la menta con piñones solo costaba 2DT, y un café con leche 1DT!! y estaban buenísimos. Nos emocionó el lugar.




Justo nos pillaba la puesta de sol y no paramos de tirar fotos... yo mientras buscaba un local que había leido en el foro de losviajeros.com y en el que vendían un dulce llamado bambouline, una especie de rosquilla de churro por 0.4DT que estaba buenísima!. El pueblecito azul y blanco nos supo a poco y en verano tiene que ser una pasada..



Satisfechos y contentos volvimos a Hammamet, ya de noche. En la cena nos enteramos que los que contrataron la excursión que ofrecían los guías de Iberojet estaban enfadadísimos... les habían llevado en Túnez a una cooperativa sin posibilidad de ir al zoco a hacer las compras, Cartago no lo vieron y en Sidi Bou Said les dejaron quince minutos libres... tres horas y media de excursión a 22€. Consta en acta.

Día Seis

Me levanto para darme un masaje que había pedido en el Spa del hotel. Me untaron en aceite y una chica me masajeó todo durante media hora por 30DT... no estuvo mal, pero sin más.

Como era temprano había poca gente pululando y convencí a Isaac para ir en taxi hasta Yasmine Hammamet. Había oido de tiendas de precio fijo allí... lo que nos encontramos fue un Terra Mítica lleno de grandes avenidas, con su propio parque de atracciones, cartón piedra por todas partes y hoteles gigantescos... los vendedores igual de pesados, pero esta vez te insultaban si pasabas de largo.

Nos fuimos ipso facto en otro taxi hasta el viejo pueblo de Hammamet... su playa con las barquitas, su fortaleza.. tenía mejor pinta. Pero quizás por el cansancio, o el hartazgo más bien, la visita al zoco fue terrible... te agarraban del brazo, te acosaban, te seguían... no tenía paciencia y aguanté muy poco allí dentro.

La vuelta al hotel en taxi tuvo un pequeño incidente, ya que el taxista se saltó un stop y al ver aproximarse al policia sacó de la guantera un fajo de billetes. Salió del coche, volvió (no supimos si con el fajo o sin él) y seguimos camino al hotel.

Una fugaz visita a la playa para imaginar como hubiera sido con buen tiempo fue la última salida que hice.



La vuelta transcurrió con normalidad aunque hubo revisión de algunas habitaciones y se mantuvo el tono bronco entre el staff del hotel y nosotros..

En el aeropuerto aproveché para hacer compras de regalitos. El avión no era tan grande como el de la ida, pero nos dieron comida que yo agradecí bastante. No hubo problemas, salvo alguna ligera turbulencia, y en Barajas nos esperaba el bus que nos devolvía a Segovia.


En resumidas cuentas...

Volvería a Túnez, sí, pero sin intermediarios. Es un país seguro, con buenas comunicaciones y que se deja conocer. Tiene rincones y cultura aceptables para los más exigentes
Los precios son muy asequibles, y en lo que respecta a las compras con mucha paciencia y bastante maña el regateo sale ventajoso. No obstante los supermercados (hay carrefour y todo) y el Duty Free del aeropuerto es una opción para los demasiado occidentalizados como yo.

Para terminar esta serie una foto con algo tan llamativo como la manguerita que había en todos los baños... igual de paradójico que el país, igual de chocante para el europeo.

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