En Septiembre pasado tuve la oportunidad de ir a un sitio lleno deluzydecolor llamado Cádiz. Allí había pasado una historia de amor muy bonita sobre un chico naranja y una estrella salada que tenía ganas de conocer y contar.
En Septiembre presente tuve la ocasión de ir a un sitio que cuando está lleno deluzydecolor también es muy bonito, se llama Vigo y siempre me pasan cosas extraordinarias allí. Casualmente también coincidió en pasar una historia de esas bonitas.
Vuelvo alegre de ver a mí amigo de Vigo y de leer las primeras páginas de su historia, que al estar protagonizada por gente generosa es una historia guapa, porque la gente generosa es guapa. Es guapa porque siempre tienen un brillo especial en los ojos y una sonrisa llena que les ilumina la cara, y así es imposible no estar guapo. Así que no me extraña que Xan sea tan guapo.
Si al menos cada Septiembre del resto de mi vida me trajera una historia así, dejaría de ser Septiembre y sería Primavera. Porque la primavera uno la empieza siempre que se siente feliz y querido. Y las cosas que uno quiere hacer, hay que hacerlas. Y yo me entiendo.
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