01 agosto 2010

Gijon-Santander-Weeze-Utrecht

En efecto, los ojos rojos decían que apenas había dormido. Aun así conduje hasta el Aeropuerto de Santander, más parecido a una cajita que a una terminal. El avión lleno de familias con bebés. Se nota que las vacaciones es tiempo de acercar nietos a abuelos.

El Aeropuerto de Weeze no está en Dusseldorf, si no muy cerca de la frontera con Países Bajos, de ahí que ondeen las banderas germana, holandesa y europea. Era un antiguo aeropuerto de la RAF,utilizado por la aviación británica durante la guerra fría. Y se nota. La terminal es nueva, pero es un aeropuerto ryanair en todos los sentidos. Tiene una bonita terraza desde la que puedes ver despegar y aterrizar los aviones. Y que tu comida y/o bebida adquiera un saborcillo a queroseno recién hecho también, claro.

Decidimos coger un autobús de la empresa Bus Express hasta Utrecht. Supuestamente eran 2h y media. La distancia decía lo contrario. El vehículo, una vez conocido no. Un mini bus que se movía para todas partes y que iba a 70km/h como mucho. La conductora muy peculiar. Una hermana de Marge Simpson, rubia como mandan los cánones de señora rubia neerlandesa. Y se fumo en un cuarto de hora tres pitis mientras esperaba por alguien más, que nunca llegó.

No hubo parada en Nimega, así que directamente fuimos a Utrecht, luego proseguiría hasta Amsterdam. Soy un turista accidental que se dedica a mirar a dónde va a ir gracias a Google Earth, Maps y Street View. Así que sabía que el minibus nos dejaría en las afueras de Utrecht, en un aparcamiento para turistas donde es imposible sacar un bono de tranvía para irte al centro de la ciudad. Llovía, así que decidimos cometer el primer delito del viaje: montar by-the-face en el tranvía. Nadie nos pilló.

En la parada del tranvía nos esperaba Júlia, una chica catalana que se encargó del marrón de cogernos las llaves, las sábanas y toda la información de la residencia. Fans de Júlia. Nos aconsejó sacarnos la strippenkaart (un bonobús) y comprar algo en un súper, ya que al día siguiente era domingo. Una vez preparados, listos y ya, Ana y yo cogimos el bus, rumbo a nuestra residencia, la Warande, en las afueras de Utrecht (me voy a la cama pensando que en Utrecht todo son las afueras).

Tras dar bastantes vueltas y terminar yendo por un sendero cuasi embarrado aparecimos en el complejo de Warande: dos edificios interminables a lo largo y ancho en forma de L.

Cada edificio tiene muchísimos bloques, y cada bloque varios pasillos. Yo estoy en el pasillo 190 y Ana en el 38. Mientras que ella está con estudiantes extranjeros, yo comparto mi pasillo con 8 holandeses y otra chica en mi situación, finlandesa.

Se nota que los holandeses, como luego me dijeron, llevan aquí varios años. Es como si fuera su piso de estudiantes. Cada pasillo tiene las habitaciones, 2 baños, 2 duchas, lavadora y una gran zona común de salita y cocina-comedor. Todavía hay restos de celebraciones del mundial de fútbol.

Podría describir mi habitación, pero vamos a ser creativos a pesar del cansancio. Dentro vídeo. Y hasta mañana.


1 comentario:

David Beta dijo...

Mu bonito Ivi! Mantennos informados!
Por cierto..si no es susto que me pegó la puerta de la terraza al cerrarse, estaba con los cascos viendo el video y pense que iba a salir Godzila por ahi detras tuya..