Hubo un momento el domingo por la tarde que pensaba que en esta latitud no existiría a partir de estas fechas más que un invierno primaveral durante todo el año ya que no podía creerme que una tarde de agosto como esa fuera tan fría, lluviosa y desapacible.
Pero desde ayer por la tarde se ha quedado un sol muy guapo, que no impide que sople un airecillo frío que al ir en bici la brisa parezca el aire acondicionado de un Corte Inglés madrileño en julio. También ha llegado más gente y los pasillos ya no están vacíos dejando de lado esa sensación de El Resplandor de los primeros días.
Uno de mis primeros objetivos era el tema bicicleta, imprescindible en esta ciudad donde todo está pensado para facilitar la movilidad en ese transporte por encima incluso de los peatones. Mi residencia no está demasiado lejos del centro (15 minutos) pero en vista a futuras excursiones, compras en supermercados... es necesaria.
El domingo había un mercado (yo creo que siempre hay mercados en este país..) y un señor vendía bicicletas de segunda mano en un carromato. Dentro tenía la utillería y fuera las bicis expuestas con el precio que iba de los 30€ a los 250€. Mis requisitos eran que durara todo el año, que tuviera luces, doble candado y freno en el manillar (la mayoría aquí frenan pedaleando para atrás). Había una por 100€ de marca Sparta con tres velocidades, algo oxidada y rayada que me gustó de primeras. Tenía el sillín rajado. La probé y aunque me queda un poquitín alta iba genial, tenía tres marchas (aun estoy aprendiendo a cambiarlas). El paisano me dijo que me cambiaría el sillín y yo le dije que si no podía rebajar algo. Al final me la dejó en 90€.
Las hay más baratas claro, y también está la gente que las roba o las compra a un yonki por 20€. Pero estoy contento con mi Sparta.
Para estrenarla fui hasta la residencia de Ana, La Korno. Y puedo decir que realmente he tenido suerte en mi accommodation. La Korno es un edificio de unas 20 plantas que podría pertenecer de una barriada de la capital de alguna república caucásica. "Es Cracovia" - dice Ana.
Los jefes allí son unos chinos que a su vez están dominados por unos holandeses que llevan viviendo años en esa residencia. La limpieza es una realidad distorsionada por allí y una chica española (por "casualidad" la mayoría de españoles fueron enviados allí) salió por patas de su habitación por estar invadida de chinches. Lo bueno es que es fácil hacer fiestas allí y de hecho, las hacen.
Mañana día 1 es el Día de bienvenida a los estudiantes internacionales, un poco como la feria de muestras con stands, comida, música... pero sin colas de jubilados. Os dejo un video de mi habitación groningense..
3 comentarios:
¡¡Esos pasillos me recuerdan a mi resi en Toronto!! Solo que mi habitación era doble y por tanto un poquito más grande.
En cuanto al armario que sirve para todo... ¡¡ya se te ocurrirá algo!! ;)
Lo tienes todo muy cuco ya!!! Y con decoración asturiana, Of course!!! Así me gusta!!!
Un besazo enooooooooooorme
PD: Ya he visto tu Sparta en el FB y... parece nuevita!!
el vídeo es muy chulo!!
yo sólo sé frenar con los pies porque aprendí en Alemania, cuando he intentado pillar bicis aquí por poco no me la pego intentando frenar y no pudiendo.
no se habla frisón en Groningen?
besis!
Iñiii!!!! Llevo una hora poniéndome al día de tus aventuras,me encanta! no sabes como me alegro por ti. Aprovecha todo todo, que ya sabes que el tiempo pasa volando.
Que genial, de verdad.
Un abrazo enorme para ti y también para Ana.
:D
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